S?bado, 02 de agosto de 2008

 

Iquitos es una ciudad ubicada en la selva baja del Perú, cuyo clima normalmente es cálido y húmedo, con temperaturas superiores a 25° C. Cada cierto tiempo se presenta en esta ciudad un fenómeno meteorológico conocido como "friaje", que en sí son unas corrientes de aire frío que se desplazan desde el sur del continente hacia el oriente peruano y que son pronosticadas con regular acierto por los especialistas del Servicio Nacional de Metereología e Hidrografía (SENAMHI).

 

Era un dia de esos en que el friaje había llegado a Iquitos y siendo las once de la noche aproximadamente, retornaba a mi hogar algo cansado y estresado, conduciendo mi motocicleta por la avenida Quiñones con dirección a la zona sur donde se ubica el distrito de San Juan Bautista. La baja temperatura arreciaba en la ciudad y las pocas personas que a esa hora se desplazaban por esa principal avenida en motocarros y motocicletas, vestían con chompas, casacas, polones, etc. para abrigarse.

 

En estas circunstancias conducía mi vehículo ensimismado en mis pensamientos y sentía un intenso frío en el cuerpo, cuando, estando a la altura del Grifo Las Colinas, vi de reojo que al costado derecho de la pista se encontraba estacionada una motocicleta y junto a ella cuatro personas: un señor que al parecer trataba de solucionar un desperfecto mecánico y una señora, al parecer su esposa, con dos niñas pequeñas.

 

Como iba a regular velocidad sobrepase a dichas personas y estando a unos treinta metros más adelante, afloró mi espíritu de buen samaritano y detuve la marcha reflexionando en el sentido de que tal vez podría ayudarles en algo. Di la vuelta y estacione mi motocicleta junto a estas personas.

 

Se trataba de una familia que no conocía y que también se dirigía a la zona sur de la ciudad y que tuvo que detener su vehículo por fallas en el sistema de arrastre. Se había salido la cadena por el lado del piñón y para volverla a colocar se necesitaba retirar una tapa que se encontraba asegurada con un perno. El papá que era el conductor, no contaba con herramientas para retirar dicha tapa y en esos momentos no había donde conseguirlas por ser ya muy de noche.

 

Como en mi maletín llevaba un alicate y una llave americana, se las proporcioné al señor y mientras solucionaba el mismo el desperfecto de la motocicleta, observé al resto de la familia. La esposa, una señora joven abrigada con una casaca, llevaba en brazos y envuelta con una pequeña colcha a una niña de pocos meses de nacida, aún despierta y que miraba fijamente el casco que yo llevaba puesto. Otra niña de aproximadamente cinco años estaba de pié, abrigada con una chompa y gorra, la misma que en silencio abrazaba a su mamá por la cintura, para mitigar en algo el intenso frío.

 

Después de unos minutos el padre de dicha familia terminó de colocar la cadena en el piñón y en la catalina (sistema de arrastre) de su motocicleta, luego efectuó unos ajustes en los pernos templadores y colocó la tapa en su lugar, devolviéndome las herramientas prestadas y con una manifiesta efusividad me dio las gracias al igual que su esposa.

 

Luego subieron a su vehículo y acomodaron a sus hijas. La bebé más pequeña, seguía con la vista fija en mi casco de color rojo y amarillo, que relucía con la luz de un cercano poste de alumbrado público. Dicen que los niños de meses de nacidos tienen la visión borrosa por lo cual no distinguen bien las figuras y se sienten atraídos por los colores vistosos y por los movimientos de los objetos. La niña de cinco años mirándome, hizo un movimiento con sus pequeñas manos como despidiéndose, mientras el papá encendía el motor de su motocicleta para continuar su viaje.

 

Luego de guardar mis herramientas, me puse a observar algo absorto, como esta familia se alejaba, lentamente en su motocicleta por la avenida, hasta perderse a lo lejos por la altura del local de la Universidad Científica del Perú (UCP), en la oscuridad de la noche y en medio de una tenue llovizna que empezaba a caer sobre la ciudad y mojaba mi rostro.

 

Mientras tanto, algo admirable empezaba a suceder en mi interior. Como por arte de magia empecé a sentirme despejado del cansancio y del estrés que me agobiaba y una especie de energía renovadora, de calor interior inundó mi alma, alegrando mi espíritu y haciéndome sentir bien. Era una sensación de satisfaccion, de autocomplacencia, que me generó un súbito alivio físico y mental.

 

¿Y que habría generado en mi esa sensación de bienestar interior?, ¿Quizá la satisfacción de haber ayudado en algo a esa familia necesitada de apoyo, en una noche de intenso frío?, ¿Tal vez el movimiento de las pequeñas manos de la niña de cinco años al despedirse?, ¿Quizá la fija mirada de la bebé?, ¿O el sincero agradecimiento de los esposos?

 

Realmente no podría dar una respuesta concreta a estas interrogantes por tratarse de algo espiritual, pero lo que no dudo en afirmar es que hacer el bien de manera desinteresada y seguir los principios cristianos que me inculcaron mis padres y mis buenos maestros, me brinda muchas satisfacciones en la vida, que no se pueden equiparar a lo que podrían brindar el dinero y otras cosas materiales. "Haz el bien sin mirar a quien".


Publicado por raulcornejo @ 16:44  | Reflexiones
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Comentarios
Publicado por Luis Romero
S?bado, 25 de febrero de 2012 | 13:35

Es muy importante.

Publicado por AMELIA YONG DEL AGUILA
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 19:36

ES MUY LINDA Y BUENA LA EXPERIENCIA VIVIDA, SIENTO QUE AVECES ME PASA LO MISMO; Y CREO QUE UNO AL ACTUAR DE ESA MANERA, UNO MISMO SE SIENTE MUCHO MEJOR.

Publicado por ANDREA EGUREN WONG
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 19:55

ESTOS TIPOS DE EXPERIENCIAS SUCEDEN POCAS VECES Y AYUDAR A ALGUIEN CUANTO MAS LO NECESITA Y EN MOMENTOS QUE NO NOS SENTIMOS BIEN, NOS AYUDAN MUCHO Y NOS HACEN SENTIR MEJOR..ME IDENTIFICO MUCHO CON TU EXPERIENCIA.

Publicado por SANDRITH SANDOVAL NAVARRO
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 20:24

MUY INTERESANTE Y REAL LA EXPERIENCIA DE ESTA PERSONA PORQUE A CUALQUIERA LE SUCEDE.

Publicado por ORLANDO GALLEGOS DIAZ
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 20:41

SIEMPRE ES BUENO AYUDAR AL PROJIMO SIN RECIBIR NADA A CAMBIO , POR QUE ESO LLEGA SOLO.

Publicado por halan collantes miranda
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 22:13

este a veces hay personas que de acurdo a su forma de vida y educacion en su familia hay personas que por el puesto que ocupan siempre se creen la gran cosa pero hay otros que no y que siempren conservan su humildad a pesar de su cargo que ocupa 

Publicado por jefry davila zumaeta
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 22:28

siempre es bueno ayudar a las personas,para que algun dia cuando necesitemos un favor nos ayuden 

Publicado por claudia sanchez silva
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 22:44
LA HISTORIA...ESTA MUY BONITA CREO QE TODOS TENEMOS NUESTRO LA BUENO,NOS ENSEÑA A QUE NOSOTROS COMO ESTUDIANTES Y GRANDES PROFECIONALES TENEMOS QE APRENDER QE AHII MUXAS PERSONAS QE NECESITAN DE NOSOTROS,
Publicado por kevin arana rey sanchez
Lunes, 27 de febrero de 2012 | 22:45

esto me parecio algo reflexionante es muchos aspectos que se dan en la vida diaria ,que nos muestra este contenido la forma de ayudar al projimo sin que  puedas recibair nada acmbio y y que dios le reencompensara el doble ala persona ,gracias

Publicado por Invitado
Martes, 28 de febrero de 2012 | 0:57

Publicado por ian fabrizio Isern yancan
Martes, 28 de febrero de 2012 | 1:18

Es una historia para reflexionar, una experiencia para sentirse bien con uno mismo. La satisfacción de haber ayudado, hace que todo el stress se vaya por un momento. Eso es lo que falta y debemos de practicarlo.