Miércoles, 03 de junio de 2009

Escribe: Raúl Cornejo Coa.—  

 

Durante las últimas acciones de protesta realizadas en la ciudad de Iquitos, se volvió a efectuar la quema de llantas en las calles. Nuevamente se vio a los “pacíficos” manifestantes, quienes provistos de palos incrustados con clavos en sus extremos y en medio de un marco de llamas de fuego, denso humo negro y botellas de vidrio rotas regadas en las pistas, reclamaban y exigían, sin importarles el gran daño que causaban al medio ambiente.

 

Considero por tanto como un deber ciudadano informar a estos señores manifestantes que, la quema de llantas origina elevados niveles de contaminación del aire, ya que su combustión genera emanación de gases que contienen sustancias tóxicas como: dióxido de carbono, azufre, compuestos clorados y otros elementos químicos; estos elementos además se desplazan por el aire como partículas en suspensión, las cuales se van depositando en las pistas, en los objetos, en los ojos y en la piel de las personas que inclusive las absorben al respirar.

 

El humo toxico o los gases provocados por la quema de llantas, afectan la salud física de los mismos causantes, así como de las demás personas que no forman parte de las protestas. Principalmente atacan al sistema respiratorio humano, dando lugar a la aparición inmediata o progresiva de enfermedades bronco-respiratorias, ahogos, asma y hasta cáncer pulmonar. También generan afecciones a la piel, ojos e inclusive insuficiencias cardiacas.

 

Además el fuego deteriora el asfalto de las pistas y luego de la combustión los alambres de las llantas quemadas, se van fragmentando y punzan las llantas de los vehículos por largo tiempo. Por otro lado también se atenta contra la salud mental de las personas por las marcadas escenas de violencia que se acompañan a estos hechos.

 

Otro de los efectos generados, es la alteración del equilibrio atmosférico, ya que los elementos tóxicos que se desplazan con los gases provenientes de la quema de llantas, al reaccionar con el oxígeno del aire generan una mayor absorción de energía calorífica, la cual eleva la temperatura dando lugar al llamado “efecto invernadero”, que viene produciendo el cambio climático a nivel mundial, con las consecuencias ya conocidas.

 

Lamentablemente la quema de llantas se ha vuelto ya una práctica rutinaria, por parte de los manifestantes de diversos gremios o instituciones que quieren expresar su disconformidad por diversos aspectos legales, laborales, sociales, etc... Pareciera que si no se queman llantas no habría protesta. Pero, ¿es que no existen otras formas racionales y consensuadas para protestar?

 

Personalmente considero que si existen muchas otras formas para que las personas puedan reclamar sus derechos ciudadanos de manera ordenada y cívilizada, pero, respetando los derechos de todas las demás personas que son la mayoría y se encuentran ajenas a tales protestas y que también tienen derecho al libre tránsito o circulación, a respirar aire puro, al cuidado de su salud, a la paz y tranquilidad, etc.

 

Para que la balanza de la convivencia ciudadana se considere equilibrada tienen que respetarse los derechos y cumplirse los deberes. Sin embargo ocurre que se enfatiza más en la exigencia ignominiosa de los derechos, pero, no se considera mayormente la contraparte que vienen a ser los deberes, considerando dentro de estos últimos el cuidado del medio ambiente y el respeto a las leyes, entre otros.

 

El Código Penal Peruano en su Título XIII considera a los Delitos Contra la Ecología, siendo uno de ellos la contaminación del medio ambiente, tipificado en el articulo Nº 304, el cual se reprime con pena privativa de libertad, no menor de uno ni mayor de tres años o con ciento ochenta a trescientos sesentaicinco días multa. Sin embargo como no se incluye de manera específica e indubitable a la quema de llantas como una de las formas de este delito, no habría denuncias ni sentencias judiciales por tal motivo, por lo cual se sigue con tal quema de manera rutinaria durante las protestas sociales y con abierta impunidad.

 

Finalmente esperó que las autoridades competentes y quienes conocen bien sobre este problema, especialmente los conocidos ambientalistas de la ciudad de Iquitos, cada vez que se anuncien paros, huelgas, cierre de carreteras, etc., se pronuncien públicamente contra la quema de llantas, antes, durante y después de tales hechos y con la misma vehemencia que defienden otros temas. El no hacerlo sería un mutis o silencio cómplice, ya que estos ilustrados señores son también generadores de opinión.

 

 

Escrito el 3 de junio de 2009, en la ciudad de Iquitos – Perú- Sud América.

 

Se autoriza su copia con fines educativos, agradeciéndoles citar el blog siguiente: htpp://raulcornejocoa.blogcindario.com


Publicado por raulcornejo @ 19:01  | Reflexiones
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