Viernes, 30 de diciembre de 2011

Por: Raúl Cornejo Coa

Eran aproximadamente las 9 de la noche del día veinticuatro de diciembre, víspera de navidad, cuando la familia departía amenamente en la sala de su casa. Desde la parte exterior se escuchaba el ruido producido por las risas de algunos niños y adolescentes que jugaban. De pronto desde la calle vino al hogar la tragedia en forma de proyectil pirotécnico, el cual ingresó ráudamente y pasó raspando prácticamente el rostro del padre e impactó y explotó más adelante en el pecho de su menor hija de tan solo cinco años de edad, causándole quemaduras y severas lesiones en la piel.

 

Ese fue el preludio de una navidad trágica. A la niña tuvieron que trasladarla a una clínica particular donde fue atendida de emergencia y tuvieron que hacerle un autoinjerto de su misma piel, extrayéndola de sus nalgas para poder regenerar la parte quemada del pecho. Los padres mientras esperaban que termine el trabajo de los médicos, observaron la llegada de otro niño a la clínica, que se había destrozado prácticamente los dedos de un pie con otro artefacto pirotécnico, lo cual se suma a otros muchos casos de accidentes causados por el uso de estos artículos.

Con el tiempo la niña podría recuperarse, pero, lo que siempre le quedará grabado, tanto a ella como a sus padres, son los terribles momentos pasados y configurados con una fuerte detonación, las escenas de dolor, la sangre manando del pecho, la desesperación, etc. El hecho fue causado por la impericia de un adolescente que manipuló incorrectamente el llamado cohete de “tres tiros”, haciendo que uno de los proyectiles se dirija al interior de la vivienda de los agraviados y también por la venta por parte de una comerciante inescrupulosa, de una bodega cercana, que vendía estos productos prohibidos  a menores de edad, animada solo por un ambicioso afán de lucro.

Los hechos narrados evidencian una vez más que los juegos pirotécnicos son artículos extremadamente peligrosos para los niños, adolescentes y la población en general, por tanto debería modificarse la legislación vigente sobre el particular y prohibirse totalmente su fabricación y comercialización, ya que inclusive los catalogados como “permitidos”, también son causantes de diversos daños personales y materiales, que continuamente se difunden mediante los medios de comunicación social, a tal punto que ya se viene haciendo común conocer muchos casos de niños mutilados, quemados, lesionados, sin que se adopten medidas realmente eficaces por parte de las autoridades responsables para evitarlos.

El peligro extremo de los juegos pirotécnicos, está relacionado principalmente con los niños, por ser ellos quienes más los usan y por su condición, corta edad e inexperiencia, aún no tienen conciencia de lo que cogen entre sus manos y del daño que podrían causarse ellos mismos o a otras personas. Lamentablemente algunos padres de familia de manera inconsciente compran y proporcionan estos artículos pirotécnicos a sus hijos, o no hacen nada cuando los ven manipulándolos, ni mucho menos les explican el latente peligro que representa su uso.

Generalmente la ciudadanía evidencia aun cierta indiferencia ante los continuos accidentes causados por los juegos pirotécnicos. Solo cuando tengamos a un ser querido afectado por el impacto, explosión o deflagración de estos elementos, tendremos conciencia del daño que pueden causar. Y no solo resultan perjudiciales para las personas, ya que también son abundantes los casos de incendios ocasionados por los juegos pirotécnicos, llegando a extremos tales como lo ocurrido el 29 de diciembre del año 2001 en la ciudad de Lima, en la zona conocida como “Mesa Redonda”, donde se produjo una tragedia que afecto a casi seiscientas personas, entre muertos y heridos.

Actualmente los artículos o juegos pirotécnicos se clasifican como prohibidos y permitidos. Dentro de los prohibidos se encuentran los denominados “mamarrata”, “pili crackers”, “rata blanca”, “tronadores”, “avión de perlas”, “bin laden”, “bolitas mágicas”, “bomba de trueno”, “calavera”, “cohete de Troya”, “cohetecillos”, “cohetones”, “chapanas, “chocolate”, “jala pita”, “magic whip”, “masaic”, “rascapiés”, etc. Los artículos pirotécnicos permitidos y considerados inofensivos por no ser detonantes son: “candelas”, “rosas chinas”, “volcanes”, “tortas” y “cañas”.

Cualquiera de estos artículos pirotécnicos (prohibidos o permitidos), cuando son mal utilizados o por impericia, movimientos inadecuados, etc. podrían dar lugar a que al encenderse sean dirigidos en la dirección incorrecta y causar lesiones en las personas (mutilación de miembros, quemaduras, etc.) y daños en las propiedades como por ejemplo incendios y en casos extremos hasta la muerte. Asimismo los perros cuando escuchan las detonaciones de estos artículos se exacerban y se tornan violentos causando más mordeduras, siendo este otro peligro colateral.

En una ciudad de clima tropical como Iquitos, no debería estar permitida la venta ni el uso de ningún tipo de juegos pirotécnicos por cuanto las construcciones de las viviendas están hechas con materiales comburentes, como son la madera y las hojas de irapay con que se construyen muchos techos, que pueden arder fácilmente al mínimo contacto con el fuego, generando incendios masivos de viviendas como anteriormente ya ocurrió en repetidas ocasiones.

En tal sentido sostengo que debería modificarse la legislación vigente sobre el particular y prohibirse totalmente la fabricación y comercialización de los juegos pirotécnicos de todo tipo, por cuanto dichas actividades solo sirven para que se lucren quienes participan en la cadena de fabricación y comercialización, sin embargo perjudica a muchos niños y niñas inocentes así como sus familias. Quienes están provistos de la facultad de iniciativa legislativa tienen la palabra y ojalá no veamos más niños quemados, con pérdida de la visión, mutilados ni muertos por causa del fatídico negocio de los artículos pirotécnicos.


Publicado por raulcornejo @ 4:54
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Publicado por Invitado
Lunes, 23 de enero de 2012 | 14:40

HOLA ESTOY LEYENDO SUS PUBLICACIONES Y ME PARECEN INTERESANTES, MI NOMBRE ES MIRIAM MORALES CORNEJO HIJA DE DORA CORNEJO, ESPERO TENER NOTICIAS PRONTO DE USTED, Y ME PUEDIERA DAR ALGÚN CORREO ELECTRONICO.

MIRIAM MORALES

Publicado por Raul Conejo
Martes, 24 de enero de 2012 | 10:41

Hola sobrina. ¡Que gusto de encontrarte en la red! Deje un mensaje en tu facebook. Mi e-mail es el siguiente:[email protected] Saludos

Publicado por SupraHacker
Viernes, 03 de febrero de 2012 | 15:44

De verda que esos cohetones y demas son un peligro. Se sobre dos casos parecidos.Hay que hacer fuerza pa q´no hayan mas desgracias llameante llameante