S?bado, 27 de agosto de 2016

Por: Raúl Cornejo Coa -

Una de las páginas dolorosas, aunque poco conocidas de la vasta historia del Perú, está referida al ejemplo de peruanidad de la población civil de Tacna, durante los 49 años que duró el cautiverio chileno (1880-1929), en los tiempos de la mal llamada “Guerra del Pacifico”, periodo en el cual nuestros compatriotas demostraron su admirable patriotismo, resistiendo los continuos agravios y sufriendo por muertes inmerecidas, así como la forzada y obligada partida de sus habitantes hacia otras ciudades para estar alejados de las presiones ejercidas por la ocupación extranjera.

Cuando se inició la guerra de Chile contra Perú y Bolivia (1879), Tacna era una de las ciudades más progresistas del país, por su situación geográfica. Chile inició la ofensiva y para detener el avance del enemigo, debieron converger en sus inmediaciones los ejércitos de Perú y Bolivia, los mismos que fueron apoyados por la población civil de los departamentos del sur, convirtiéndose de este modo los humildes artesanos, arrieros y campesinos, en admirables combatientes a los que les llamaban “montoneros”, muriendo muchos de ellos en la batalla del Alto de la Alianza y en la batalla de Arica, entregando su vida en defensa de la Patria.

Desde sus inicios fue una guerra desigual, Perú asumió una posición defensiva y Chile con su afán expansionista actuó de manera ofensiva y para ello contó con el apoyo del gran poder económico de Inglaterra, país que solventaba la explotación del salitre. Fueron muchos los tacneños que ofrendaron su vida defendiendo el honor y el territorio patrio. Destacan los nombres de Gregorio Albarracín, Alcázar, Blondell, Bustíos, Cornejo, José Joaquín Inclán, Jiménez, MacLean, Nacarino, Pedraja, Vargas, Vidal, entre muchos otros, que serán siempre recordados por su patriotismo y entrega en defensa de la Patria.

La ocupación militar chilena en Tacna empezó a las 2 de la tarde del 26 de mayo de 1880, hecho rechazado siempre por la población tacneña a pesar de las penurias que tuvieron que pasar. Más adelante, en octubre del año 1883 se firmó el Tratado de Ancón, que determinó la definitiva incorporación de Tarapacá al territorio chileno y estableció que las entonces provincias de Tacna y Arica fueran retenidas por Chile durante diez años, al cabo de los cuales debía decidirse su suerte por un plebiscito. Sin embargo el tiempo pasó y no llegó a concretarse tal consulta y el sometimiento y cautiverio continuó.

En 1900 empezó la presión para consolidar la invasión chilena, a lo cual se le conoció como la “chilenización dura de Tacna” y la estrategia para implantarla se estableció en tres frentes: contra las escuelas, las iglesias y la prensa. En estas circunstancias evidenciaron su patriotismo los ciudadanos comunes, los maestros, los curas y los periodistas quienes sufrieron los primeros rigores de la cruenta "chilenización". A las escuelas se les impidió funcionar oficialmente en mayo de 1900, las iglesias fueron clausuradas en noviembre de 1909 y los periodistas vieron destrozadas las imprentas en julio de 1911.

En 1901 se prohibió el izamiento de la bandera peruana en Tacna. Ante ello y estando cerca las fiestas patrias peruanas, fue una comisión de tacneños a decirle al Intendente chileno que gobernaba la ciudad, que querían pasear nuestra bandera por las calles el 28 de julio por recordarse la independencia nacional. La respuesta fue, que Tacna era “territorio chileno” y no se podía pasear una bandera extranjera. Los integrantes de la comisión persistieron en su petición y ante tanta insistencia, se les concedió la autorización solicitada a cambio de no escuchar ningún viva el Perú, ni ningún muera Chile.

Es así que el día del aniversario patrio, nuestros compatriotas fueron a la Iglesia San Ramón, participaron en la misa y salieron en silencio portando la bandera peruana, caminaron despacio por las calles, pasaron por la plaza de armas y llegaron hasta el local de la Sociedad de Artesanos. Todo el recorrido lo hicieron sin pronunciar palabra alguna, de manera solemne, pausada y con profundos sentimientos reprimidos, siendo vigilados por las autoridades de Chile. Por eso se le llamó “Procesión de la Bandera”, ya que el recorrido se hizo en silencio, con muda solemnidad, con sentimientos reprimidos.

En 1919 es cuando las autoridades chilenas, se fijan en los peruanos en edad de hacer servicio militar y empiezan a obligarles a enrolarse a su ejército y muchos por no hacerlo viajan a otras ciudades del Perú. Por tal motivo a partir de ese año, Tacna se convirtió en una ciudad donde mayormente se encontraban a mujeres, ancianos y niños, siendo las mujeres las que asumieron la responsabilidad de sostener los hogares y de seguir resistiendo los embates propios de la ocupación extranjera. Es por eso que el 28 de agosto de todos los años, al efectuarse la Procesión de la Bandera, esta es llevada principalmente por mujeres.

En 1929 y ante la inercia de los gobernantes que le antecedieron, el presidente Augusto B. Leguía concretó la realización del Tratado de Lima. El 3 de junio de ese año los representantes de cada país, Pedro Rada y Gamio (Chile) y Emiliano Figueroa Larraín (PerúGui?o firmaron el protocolo determinando que Tacna seguiría perteneciendo al Perú y Arica pasaba a formar parte definitivamente del territorio de Chile, para esto el país vecino aplicó previamente toda una política de amplio apoyo a la población de Arica para ganar su aceptación, previa al pase definitivo a ese país y lo contrario hizo con Tacna, con la mencionada "Chilenización" que sumió al heroico pueblo tacneño a vejámenes, abusos y presiones de toda índole.

Finalmente, el 28 de agosto de 1929, se concretó la reincorporación de Tacna al Perú, que en realidad nunca dejó de ser peruana. Siendo las dos de la tarde, se dio inicio a la entrega oficial, firmándose el acta respectiva y realizándose la desocupación de las autoridades chilenas. Luego los tacneños asistieron a la plaza de armas y presenciaron el izamiento de nuestra bandera roja y blanca, después de casi medio siglo de cautiverio. Sumidos en una profunda emoción patriótica y con lágrimas de gozo que discurrían por sus rostros, vieron elevarse ondulante y airosa en un mástil improvisado de la catedral, la bandera de la siempre amada patria y a los acordes de la banda de músicos de los Húsares de Junín empezaron a cantar con voz alta: "Somos libres, seámoslo siempre...".

Nunca antes las notas de nuestro canto sagrado se sintieron tan hermosas y significativas, por ser vertidas en aires de libertad. Luego la vieja campana de la iglesia matriz repicó vibrantemente por breves instantes que precedieron al desfile militar. A las cinco de la tarde juramentó el nuevo alcalde de Tacna Armando Vargas Blondell. De ese modo Tacna regresaba a la heredad nacional después de una injusta guerra y largo cautiverio; pasaje de la historia que todos debemos conocer para que no se repitan más los hechos del pasado. En estos nuevos tiempos nos toca fomentar la paz e integración con los países vecinos, dejando de lado resentimientos pretéritos y mirando siempre hacia el futuro.


Publicado por raulcornejo @ 4:57  | Historia
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